Descripción
¿Desaparece la religión cuando una sociedad se moderniza? ¿O, más bien, cambia de forma, se pluraliza y se reorganiza? Este libro propone una respuesta incómoda para muchos relatos contemporáneos: la religión no se evapora por decreto cultural, sino que se transforma dentro de un ecosistema de incentivos, redes y pertenencias.
Desde el enfoque del “mercado religioso”, el autor analiza dinámicas como la competencia entre propuestas religiosas, la cohesión interna de los grupos, la presión de pares y los costes —reales— de pertenecer o abandonar una comunidad. El volumen incorpora además una reflexión sobre los límites del modelo, especialmente cuando entran en juego identidad totalizante, polarización o violencia, y culmina conectando pluralismo y libertad religiosa como condición política para una convivencia estable.
Un ensayo divulgativo y riguroso para comprender, sin caricaturas ni ingenuidad, por qué el fenómeno religioso sigue siendo uno de los motores invisibles de nuestro tiempo.



