LAS PREGUNTAS INCÓMODAS

No hace falta convertirte en un “sospechoso profesional”, ni vivir a la contra. La pregunta incómoda no existe para bloquear, sino para aclarar: para separar hechos de opiniones, urgencias reales de urgencias fabricadas, y soluciones razonables de soluciones que piden demasiado a cambio.

Ayúdate con los libros de esta serie: verás por qué, una y otra vez, el discurso público intenta evitar este terreno. Y por eso mismo, merece que entremos en él con calma y con precisión.

Las preguntas incómodas no son un freno, sino un filtro. No sirven para discutir por deporte, sino para pedir claridad, límites y responsabilidad cuando alguien te pide adhesión.