• DGDossier

    Regular la IA cuando la IA ya ha empezado a ordenar el terreno

    La inteligencia artificial ha dejado de ser, hace tiempo, una curiosidad técnica o una simple promesa de futuro. Cada vez más, se integra en herramientas de trabajo, plataformas digitales, sistemas de organización, procesos empresariales e incluso entornos administrativos. Y con la llegada de formas crecientes de IA agentiva, el debate se vuelve todavía más serio: ya no hablamos sólo de sistemas que responden o generan contenidos, sino de arquitecturas capaces de coordinar tareas, activar herramientas y mediar de forma más profunda en la acción cotidiana.

    En este nuevo escenario, la Unión Europea ha intentado hacer algo que merece ser reconocido: construir un marco regulatorio antes de que todo quede completamente absorbido por la lógica del mercado, de la velocidad técnica y de los hechos consumados. El AI Act no nace de un reflejo burocrático sin más, sino del reconocimiento de que la IA no afecta sólo a la innovación o a la productividad, sino también a los derechos fundamentales, a la responsabilidad institucional, a la posición del ciudadano y al equilibrio entre poder público y grandes plataformas privadas. Ése es, sin duda, uno de los grandes méritos del enfoque europeo.

    Pero reconocer ese esfuerzo no significa ignorar el problema de fondo. Regular no equivale automáticamente a gobernar. Entre el ritmo de la técnica y el ritmo del derecho se abre una brecha que puede volverse decisiva cuando las plataformas, las infraestructuras y los ecosistemas digitales avanzan más rápido que la capacidad institucional para comprenderlos, encuadrarlos y limitarlos. En otras palabras: la ley puede llegar, pero hacerlo a un terreno ya parcialmente ocupado. Y cuando eso ocurre, el riesgo es que la regulación deje de orientar el desarrollo y pase a administrar retrospectivamente una realidad que otros ya han contribuido a consolidar.

    Ésta es la cuestión central del nuevo DG Dossier sobre el desfase regulatorio en la era de la IA agentiva. No se trata de un texto anti-UE ni de una impugnación simplista de la regulación europea. Al contrario: parte de una convicción clara. Europa ha acertado al entender que la inteligencia artificial no es sólo una cuestión de mercado. Pero al mismo tiempo, el Dossier plantea una pregunta incómoda y necesaria: ¿pueden las democracias seguir gobernando de verdad cuando la infraestructura del cambio técnico, la velocidad de despliegue y buena parte de las dependencias digitales ya se están decidiendo en otros centros de poder?

    A lo largo del texto se analizan cuestiones que van mucho más allá del comentario jurídico. El papel de las plataformas, la opacidad creciente de los sistemas agentivos, la presión sobre los derechos fundamentales, la nueva asimetría del ciudadano, la tentación de automatizar la administración pública y la fragilidad de una soberanía regulatoria sin plena soberanía tecnológica forman parte de un mismo problema. Porque en el fondo no estamos discutiendo sólo qué puede hacer la IA, sino qué lugar queremos darle en una sociedad que todavía aspire a conservar juicio humano, libertad práctica y capacidad democrática de decisión.

    Este nuevo Dossier de Dinámicas Globales quiere ayudar precisamente a pensar esa tensión con más claridad y más profundidad. No ofrece consignas fáciles, sino una lectura argumentada de uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: cómo evitar que la velocidad de la técnica convierta la política en una actividad siempre tardía. Porque en la era agentiva, más importante que preguntarse quién innova primero es preguntarse quién conserva aún la capacidad de decidir qué lugar debe ocupar esa innovación en la vida común.

  • DGFocus

    Cartografiar la manipulación

    Cómo los modelos Sankey ayudan a leer las campañas de interferencia informativa… y por qué no basta con mirar el gráfico

    En los últimos años se ha hablado mucho de desinformación, pero con frecuencia se ha hecho de manera demasiado simple. A menudo se presenta el problema como una suma de bulos, mensajes falsos o noticias engañosas que circulan por redes sociales y medios digitales. Sin embargo, muchas operaciones de manipulación informativa funcionan de un modo más complejo. No consisten solo en lanzar una mentira, sino en poner en marcha una narrativa, amplificarla, adaptarla a públicos distintos y hacer que parezca una corriente espontánea dentro del debate público.

    Precisamente por eso resulta cada vez más importante comprender las herramientas con las que hoy se intenta analizar ese fenómeno. Una de ellas es el modelo Sankey, una visualización que permite representar flujos entre nodos y mostrar cómo una narrativa puede pasar de un actor a otro, de una plataforma a otra, de un idioma a otro o de un entorno marginal a una conversación mucho más amplia. Aplicados al análisis de las FIMI —las campañas de manipulación e interferencia informativa extranjera—, estos modelos prometen ofrecer una imagen más estructurada de procesos que, de otro modo, resultarían difíciles de seguir.

    Pero un gráfico no es la realidad. Y ahí está una de las cuestiones más interesantes. Un modelo Sankey puede ser útil para visualizar recorridos, detectar amplificadores o comparar versiones de una misma narrativa, pero también depende de datos incompletos, de decisiones metodológicas previas y de criterios que rara vez son neutrales. Qué se mide, qué se agrupa, qué se considera conexión significativa y qué queda fuera del mapa son preguntas decisivas. En otras palabras: estos modelos no solo muestran una parte del problema, sino que también construyen una forma concreta de verlo.

    Ese es precisamente el núcleo del nuevo DG Focus que he preparado sobre este tema. El texto explica de manera clara y accesible cómo se generan estos modelos, qué papel desempeñan los datos, los metadatos, la limpieza de información y el procesamiento del lenguaje natural, y de qué modo se infieren flujos narrativos dentro de campañas complejas. Pero al mismo tiempo intenta ir un paso más allá del enfoque técnico. Porque entender la manipulación informativa exige también examinar críticamente los instrumentos con los que pretendemos cartografiarla.

    Este Focus se sitúa así en un punto que me parece especialmente necesario hoy: entre el análisis metodológico y la reflexión crítica. Por un lado, ayuda a comprender mejor cómo se modelan las campañas de interferencia. Por otro, advierte sobre sus límites, sus sesgos y los riesgos de falsa precisión que pueden acompañar a estas visualizaciones. En una época en la que se habla tanto de control narrativo, plataformas, propaganda y guerra informativa, no basta con tener mapas: hace falta aprender a leerlos sin ingenuidad.

  • DGFocus

    Pensar con firmeza en tiempos de pensamiento débil

    Vivimos en una época en la que toda convicción firme parece correr el riesgo de ser considerada sospechosa. A menudo se presenta la prudencia intelectual como una renuncia a afirmar con claridad, y la apertura mental como una especie de debilidad obligatoria del juicio. En este contexto nace el nuevo DG Focus Pensamiento crítico y pensamiento débil, un cuaderno que se adentra en una de las tensiones más características de nuestro tiempo: cómo evitar el dogmatismo sin renunciar a la verdad.

    El punto de partida del Focus es sencillo, pero decisivo. Una cosa es desconfiar de los absolutismos, de los sistemas cerrados y de las ideologías que convierten sus certezas en instrumentos de poder. Otra cosa muy distinta es debilitar tanto el pensamiento que acabemos perdiendo la capacidad de distinguir con firmeza entre verdad y propaganda, entre argumento y consigna, entre apertura auténtica y simple desarme intelectual. Cuando una cultura sospecha de toda claridad, el juicio humano queda más expuesto a la confusión y a la presión ambiental.

    En estas páginas intento acercarme al llamado pensamiento débil sin caricaturas ni simplificaciones. Reconozco la parte de verdad que contiene su crítica a las pretensiones excesivas del pensamiento fuerte, pero también examino sus límites cuando esa crítica se traduce culturalmente en relativismo, vacilación y pérdida de criterio. Porque el pensamiento crítico no puede vivir ni de la rigidez ni de la licuefacción del juicio. Necesita algo más difícil y más valioso: firmeza en el método, humildad en la actitud y responsabilidad a la hora de juzgar.

    El Focus aborda también una cuestión muy actual: la relación entre la debilidad del juicio y la vulnerabilidad frente a la manipulación. En una sociedad saturada de relatos, encuadres, emociones y narrativas en competencia, una razón que ha aprendido a desconfiar de toda verdad fuerte puede quedar más indefensa de lo que imagina. El problema no es sólo filosófico. Es también cultural, educativo y cívico. Allí donde se debilita la capacidad de discernir, crece la facilidad con la que otros pueden orientar la percepción de la realidad.

    Por eso este nuevo título de Bases del Pensamiento Crítico no pretende devolvernos a formas rígidas de pensamiento, sino proponer una salida más exigente. Pensar críticamente no es vivir encerrado en certezas pétreas, pero tampoco instalarse en una duda permanente que nunca concluye. Significa examinar, comparar, distinguir y finalmente juzgar con serenidad, sabiendo que toda formulación humana es limitada, pero también sabiendo que sin juicio no hay verdadera libertad interior.

    Con este DG Focus quiero contribuir, una vez más, a esa tarea de fondo que atraviesa tantos trabajos de Dinámicas Globales: fortalecer el criterio en una época que a menudo confunde complejidad con niebla, pluralismo con relativismo y prudencia con impotencia. Porque una sociedad que pierde el arte de juzgar no tarda en perder también el arte de resistir.

  • PreguntasConRespuestas

    CUANDO LA VIDA EMPIEZA A ESTORBAR

    Una nueva entrega de Preguntas con Respuestas sobre neomalthusianismo, antinatalismo y sospecha contemporánea hacia el ser humano

    Acabo de publicar el número 17 de la serie Preguntas con Respuestas, titulado Cuando la vida estorba. Neomalthusianismo, antinatalismo y la sospecha contemporánea sobre el ser humano. Es una entrega dedicada a examinar una de las mutaciones culturales más inquietantes de nuestro tiempo: el momento en que la vida humana deja de verse como promesa y empieza a presentarse como problema.

    El texto no niega los desafíos ecológicos, ni las dificultades reales vinculadas a los recursos, el consumo, la desigualdad o la organización de nuestras sociedades. Lo que intenta cuestionar es otra cosa: el desplazamiento por el cual ciertos discursos, bajo el lenguaje técnico de la sostenibilidad, la presión demográfica o la huella ecológica, terminan insinuando que el ser humano es ante todo una carga para el planeta.

    CUANDO LA VIDA ESTORBA

    Enlace a la Tienda

    A lo largo de la entrega se abordan preguntas incómodas: si el nacimiento puede llegar a ser tratado como una amenaza, si las profecías maltusianas siguen gozando de prestigio pese a sus errores, si algunas corrientes que dicen querer salvar a la humanidad no empiezan paradójicamente por sospechar de que nazcan más seres humanos, o si una sociedad que considera irresponsable tener hijos no está minando silenciosamente su propia continuidad.

    También se abre una reflexión sobre secularización, natalidad y transmisión cultural. Porque el futuro no pertenece necesariamente a las ideas más celebradas por las élites, sino quizá a las comunidades que todavía creen en algo digno de ser legado. En ese punto, la demografía deja de ser sólo una cuestión estadística y se convierte en una pregunta sobre esperanza, continuidad y civilización.

    Esta nueva entrega de Preguntas con Respuestas quiere ser, por tanto, una invitación al pensamiento crítico: no para negar problemas reales, sino para evitar que esos problemas se conviertan en una sospecha contra la vida humana misma.

  • DGFocus

    Ya disponible: La sociedad optimizada

    Un nuevo DG Focus para acompañar el itinerario H03 (charla y taller) y una reflexión de fondo sobre la civilización habitable

    Con la publicación de La sociedad optimizada. Liberalismo y fundamentos de una civilización habitable, se incorpora a Dinámicas Globales un nuevo DG Focus que aborda una de las cuestiones más decisivas de nuestro tiempo: la dificultad de sostener una vida social verdaderamente humana en una época fascinada por la eficiencia, la adaptación, el crecimiento y la gestión. Este nuevo trabajo no se limita a discutir modelos económicos o políticos en abstracto, sino que propone una pregunta más profunda: qué no puede sacrificar una sociedad sin empezar a vaciarse por dentro.

    A lo largo de sus páginas, este Focus recorre algunas tensiones centrales de la modernidad tardía: la diferencia entre libertad formal y libertad real, la reducción de la política a administración, la fragilidad de las bases materiales de la vida colectiva, la tendencia del liberalismo a presentarse como marco único de legitimidad y la necesidad de recuperar una idea más fuerte del bien común. En diálogo con autores como Fukuyama, Huntington y Amartya Sen, el texto busca ofrecer una lectura articulada y accesible de problemas que a menudo aparecen dispersos o mal planteados en el debate público.

    Este nuevo DG Focus ha sido concebido, además, como material de apoyo para el itinerario H03, de modo que no debe entenderse sólo como una publicación aislada, sino como una pieza integrada en un recorrido formativo más amplio. Su función es acompañar y reforzar tanto la charla como el taller vinculados a este itinerario, ofreciendo al lector una base conceptual clara, un marco de reflexión más estable y una prolongación natural de los temas tratados oralmente. En ese sentido, el Focus ayuda a fijar ideas, a ordenar intuiciones y a profundizar después de la sesión presencial o en línea.

    Quienes sigan el itinerario H03 encontrarán aquí un punto de apoyo especialmente útil para continuar pensando con más calma cuestiones que en la charla aparecen de manera más sintética y que en el taller se trabajan de forma más aplicada. El Focus permite así tender puentes entre los tres niveles del itinerario: la exposición inicial, el ejercicio de discernimiento y la lectura reflexiva. Esa complementariedad responde plenamente al espíritu de DG Academy, donde cada formato busca reforzar a los demás y contribuir a una formación más completa, más crítica y más orientada al juicio.

    LA SOCIEDAD OPTIMIZADA

    Enlace a la tienda

    Con La sociedad optimizada, Dinámicas Globales sigue ampliando su línea de materiales dedicados a la relación entre pensamiento crítico, cultura contemporánea, fragilidad civilizacional y bien común. Este nuevo título quiere servir tanto al lector individual como a quienes buscan materiales de apoyo para charlas, talleres e itinerarios formativos. Porque una sociedad no se sostiene sólo por lo que optimiza, sino también —y sobre todo— por lo que sabe proteger, transmitir y cuidar.

  • DGDossier,  Novedades

    ANTES DE LA PERSONA ARTIFICIAL

    Cómo las grandes tecnológicas están construyendo el marco moral, operativo y político de la nueva era de la IA

    Durante un tiempo, la conversación pública sobre inteligencia artificial ha estado dominada por una pregunta bastante simple: qué puede hacer la IA. Si escribe bien, si razona mejor, si programa más rápido, si resume documentos, si encuentra errores o si automatiza tareas antes reservadas a profesionales cualificados. Esa pregunta sigue siendo importante, pero ya no basta. Lo que está ocurriendo hoy es más profundo. La cuestión decisiva empieza a ser otra: qué marco se está construyendo alrededor de estos sistemas y quién lo está redactando.

    Porque las grandes empresas tecnológicas ya no se limitan a lanzar modelos. Están publicando también políticas, constituciones, especificaciones de comportamiento, marcos de escalado, evaluaciones de riesgo y documentos donde intentan definir cómo deben actuar estos sistemas, cómo deben ser desplegados y hasta cómo deberían ser aceptados por la sociedad. Anthropic ha desarrollado una Responsible Scaling Policy, ha abierto una línea de trabajo sobre model welfare y ha publicado una constitución para Claude; OpenAI ha reforzado su Model Spec y ha empezado a hablar de acceso, agencia e incluso de la necesidad de nuevas instituciones para la era de la inteligencia; Meta ha actualizado su Advanced AI Scaling Framework para articular una gobernanza más técnica de riesgos y umbrales.

    Este desplazamiento importa mucho más de lo que parece a primera vista. Cuando una empresa redacta una “constitución” para su modelo, cuando otra afirma que el acceso a una IA segura y confiable debería verse como un derecho, o cuando un laboratorio decide que ciertas capacidades obligan a nuevas salvaguardas antes del despliegue, ya no estamos solo en el terreno del producto. Estamos entrando en el terreno de la gobernanza, de la legitimación y del poder normativo. En otras palabras: no se está decidiendo únicamente cómo funciona una herramienta, sino bajo qué reglas operará una infraestructura que puede acabar entrando en el trabajo, la educación, la investigación, la administración y la vida cotidiana.

    A esto se añade otro elemento decisivo: la transición del asistente al agente. Un chatbot más o menos avanzado ya no describe por sí solo el problema. Lo que empieza a extenderse es la figura del sistema capaz de planificar, usar herramientas, navegar, ejecutar código, coordinar tareas y sostener procesos más largos. Anthropic lo aborda directamente en sus textos sobre agentes confiables; Moonshot, con Kimi, empuja con fuerza la lógica de Deep Research y de los entornos agentivos; y documentos recientes sobre modelos de frontera muestran que la preocupación ya no gira solo en torno a respuestas incorrectas, sino en torno a autonomía, opacidad operativa, desalineación y control.

    Sin embargo, no todos los actores avanzan del mismo modo. Ahí está una de las lecciones más interesantes del momento actual. Anthropic y OpenAI publican marcos normativos cada vez más visibles. Meta se orienta con más claridad hacia preparedness y evaluación de riesgos. DeepSeek introduce con fuerza el problema de los modelos open-weight y de la posible proliferación ofensiva de capacidades, mientras Kimi obliga a pensar otra cuestión: la dependencia de plataforma, la soberanía de los datos y la importancia de la jurisdicción cuando una IA agentiva empieza a concentrar documentos, workflows, navegación e investigación en una misma infraestructura. El mapa, por tanto, es más plural de lo que a veces parece.

    Por eso me parece que la gran discusión no debería quedarse atrapada entre el entusiasmo y el miedo. No basta con celebrar la potencia de estos sistemas ni con repetir advertencias abstractas sobre el futuro. Lo que necesitamos es una lectura más atenta del presente. Necesitamos mirar qué categorías están apareciendo —constitución, bienestar del modelo, comportamiento público, acceso como derecho, preparedness, open weights, soberanía de los datos— y preguntarnos qué visión del ser humano, del control y de la sociedad llevan incorporada. Porque una vez que ese lenguaje se normaliza, también empieza a normalizarse el tipo de mundo que ese lenguaje hace pensable.

    Ésa es, en el fondo, la razón de ser de “Antes de la persona artificial”. No he querido escribir un texto de fascinación tecnológica ni un panfleto alarmista. He querido hacer algo más útil: un mapa razonado para pensar con criterio qué tipo de relación quiere establecer una sociedad libre con inteligencias no humanas cada vez más poderosas. Antes de que el marco quede fijado por costumbre. Antes de que las palabras de otros se conviertan en nuestro horizonte sin que casi nos demos cuenta. Porque la gran cuestión ya no es sólo qué puede hacer la IA. La gran cuestión es quién está redactando el orden en el que esa IA va a operar.