Hay debates que parecen claros hasta que uno empieza a rascar un poco. Con el Estado ocurre a menudo eso mismo. Se habla de si hay demasiado o demasiado poco, de si interviene mucho o poco, pero no siempre se formula la pregunta verdaderamente decisiva: qué tipo de instituciones genera y a quién terminan sirviendo realmente. Este nuevo DG Focus, inspirado en la obra de Daron Acemoglu, parte precisamente de ahí.
La distinción entre instituciones inclusivas e instituciones extractivas, central en la obra de Acemoglu y reconocida también en el Nobel de Economía de 2024, ofrece una herramienta muy valiosa para entender nuestro presente. Porque no toda degradación del poder adopta formas escandalosas o groseras. A veces el problema aparece cuando la administración deja de ser percibida como estructura de servicio y empieza a funcionar como red de accesos, filtros, mediaciones y ventajas para quienes mejor conocen o habitan el sistema.
Este Focus explora justamente esa deriva. Habla de captura del Estado, de clientelas, de comisionismo estructural, de opacidad técnica y de los costes invisibles que todo ello impone al ciudadano común. También recupera la idea del “corredor estrecho”, desarrollada por Acemoglu y Robinson, para recordar que la libertad depende de un equilibrio difícil entre capacidad estatal y fortaleza social. No basta con tener instituciones; hace falta también una sociedad capaz de vigilar al poder y de impedir que la complejidad se convierta en herramienta de extracción.
A lo largo del texto se plantea, además, una cuestión muy actual: cómo la tecnocracia, la digitalización y la creciente densidad regulatoria pueden volverse problemáticas cuando dejan de simplificar la vida del ciudadano y empiezan a hacerla más dependiente de mediadores, expertos o circuitos opacos. No se trata de rechazar la técnica ni la administración, sino de preguntar siempre si están realmente al servicio del bien común o si, por el contrario, contribuyen a organizar nuevas formas de desigualdad de acceso.Instituciones extractivas no es un libro contra el Estado, sino contra su posible degradación. Es una invitación a pensar con más precisión la relación entre poder, libertad, bien común y ciudadanía. Y es, sobre todo, una herramienta para leer con más claridad una intuición cada vez más extendida: que muchas veces el problema no es sólo quién gobierna, sino cómo se organiza el acceso al poder y qué tipo de sistema se construye alrededor de él.
